La creación de valor, reputación corporativa, la motivación de los empleados o compartir inquietudes con sus diferentes públicos objetivos, son algunas de las preocupaciones de la empresa actual. De la empresa que quiere ser sostenible y consolidarse como organización de referencia en el entorno donde actúa. De ahí la existencia de la triple cuenta de resultados (Económica, Medioambiental y Social), de índices bursátiles donde se valoran elementos de responsabilidad corporativa (FTSE4 Good Europe o Dow Jones fos Sustaunability) o de certificados y normas que miden el compromiso social de la empresa (SA 8000, AA 1000, EFQM).
Una de las actuaciones que el ciudadano, en su calidad de consumidor, empleado o accionista valora más de la empresa es su compromiso con los más desfavorecidos de nuestra sociedad.
Constructor de Futuro es una forma de canalizar este compromiso. Colaborando con Aldeas Infantiles SOS para garantizar un hogar a niños desamparados o en situación de riesgo social, e impulsando su integración en la sociedad, en igualdad de oportunidades que el resto de los ciudadanos. Llevando a cabo este compromiso en nuestro país o en otros donde la infancia sufre, además, las consecuencias de desigualdades sociales y económicas.
La colaboración empresarial a través de la figura Constructor de Futuro no sólo contribuye al mantenimiento de una de las 23 Aldeas que financiamos desde Aldeas Infantiles España en España, Latinoamérica y África sino que además impulsa programas y dispositivos anexos a las mismas que dan respuesta a las crecientes demandas sociales en el área de infancia y juventud y familias en situación de riesgo.
Ejemplo de ello son los Programas de Inserción Social y Laboral, los Centros de Atención a la Infancia (Guarderías), los Programas de Familias en Situación de riesgo o de Fortalecimiento Familiar, los Talleres de Garantía Social, etc.
La empresa que quiera convertirse en Constructor de Futuro tiene dos formas para hacerlo: